6 de jan de 2013

Costa Rica - Pesca deportiva: rentable, legal y verde

La actividad genera en el país $600 millones al año; diferentes esfuerzos la hacen cada vez más ecológica, aún más ahora que no ha sido prohibida por la nueva Ley de Vida Silvestre
Poder observar gran variedad de peces durante todo el año, en diversas zonas del Pacífico y el Atlántico, ha convertido a Costa Rica en uno de los destinos más buscados en el ámbito mundial para realizar pesca deportiva.


Este deporte, que consiste en capturar peces mediante caña y carrete para luego liberarlos sin causarles daño, busca ser cada vez más una práctica sostenible y responsable, más ahora que su práctica seguirá siendo legal.
Costa Rica será el primer país de Latinoamérica que prohibirá la cacería deportiva gracias a una nueva Ley de Vida Silvestre aprobada en un primer debate en el Congreso esta semana.

En espera de ser sometida a un segundo debate, permite la cacería de animales exclusivamente con fines de investigación científica, subsistencia y control poblacional de especies.
No prohíbe, sin embargo, la pesca deportiva.
Para practicarla sus seguidores deben poseer una licencia que otorga el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), para pesca realizada desde tierra, una embarcación o de modo subacuático.
Esta es una forma de asegurarse de que todos los pescadores saben cuáles son las especies catalogadas para la práctica; en el Pacífico se encuentran el pez vela, el marlin negro, rayado, azul y el pez gallo. Mientras en el Atlántico predomina el sábalo, y en ríos y lagos las más buscadas son el guapote y la trucha.
En el caso del pez vela fue declarado de interés turístico-deportivo en la Ley de Pesca y Acuicultura del país, por lo que su exportación y venta comercial son prohibidas.
“Este deporte genera mejores ingresos que la pesca comercial o exportación de pez procesado”, dijo Alberto Laurencich, presidente de la junta directiva de la Federación Costarricense de Pesca Turística.
La pesca deportiva genera alrededor de $600 millones al año, representando un 2,13% del PIB del país.
Para 2008 el pez vela y el marlin generaron alrededor de $70 millones más que su pesca comercial.
Con el fin de cuidar especies protegidas como el pez vela se han realizado esfuerzos para detectar estos peces en embarcaciones sospechosas de exportarlas.
El país ya cuenta con una nueva metodología para reconocer si el producto procesado correspondía al pez vela, sin importar si está congelado o en cualquier otra condición, todo a través del ADN.
Esto es gracias a la donación de tres equipos tecnológicos al Servicio Nacional de Salud Animal, por parte de Pronature, asociación sin fines de lucro que promueve la conservación.

María Fernanda Cisneros
mcisneros@larepublica.net

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